
?¡Qué enfermedad tan grande!? CreÃa que nunca lo superarÃa, me daba mucho miedo, pensaba que era muy cobarde pero? Todo empezó el año 2001. Me dolÃa siempre el brazo derecho. En esa época trabajaba de recepcionista y cogÃa mucho el teléfono con la mano derecha, por eso no le daba mucha importancia. También, cuando me venÃa la regla, se me hinchaban muchÃsimo los ganglios de las dos axilas. Mi ginecólogo me dijo que no pasaba nada porque siempre las mamografÃas habÃa salido bien. Un dÃa fuimos a ver a una amigo de mi marido que es médico, especializado en patologÃa mamaria. Aproveché y le comenté que me dolÃa mucho el brazo derecho. Miró las mamografÃas y me dijo que para que me quedase más tranquila serÃa mejor que me hiciera una resonancia magnética. Y asà lo hice. Fui sola a recogerla. Abrà el sobre y me quedé preocupada: se veÃa una sombra en el pecho izquierdo, un pequeño bulto. Llamé a mi marido y fuimos a la consulta de su amigo. Era viernes y no sabÃamos si ese dÃa visitaba en el Hospital. Por suerte, sà que estaba. Se quedó parado, cogió los resultados y fue a hablar con otros médicos. Me aconsejó que me volviera a hacer una mamografÃa y una ecografÃa. No salió nada. Me dijeron que fuera para casa tranquila, que ya me llamarÃan. Me llamaron. TenÃa que operarme para poder analizar ese pequeño bulto. Era una operación difÃcil porque iban a usar una nueva técnica. Pasé muchos nervios hasta el dÃa ?D?: el 13 de noviembre de 2001, un año que nunca olvidaré. Fuimos a recoger los resultados. Entré en el despacho del médico que me operó, un compañero del amigo de mi marido, y sin más me dijo: ?Loren, tienes cáncer?. No podrÃa creerlo. ¿Por qué a mi? Yo no querÃa morir. El médico me repitió: ?hay que operar, Loren, para analizar todos los ganglios y empezar el tratamiento?. Me quedé sin habla y empecé a llorar no sabÃa qué hacer miraba a Jordi no me lo podÃa creer. Él me dijo: ?tranquila Loren, no llores más, todo saldrá bien?. Lloraba sin parar, mi pensamiento era mi hija Bárbara y Jordi. ?Yo no quiero morir, tan joven?, ?sólo tengo 48 años?. Desde ese dÃa mis pensamientos eran para Jordi y Bárbara que eran y son dos de las personas más importantes de mi vida. También, para mi familia y amigos. Todos me decÃan que no me preocupara que eso no era nada. Sé que lo hacÃan por mi bien pero en esos momentos el ?no es nada? me hacÃa mucho daño. Me ingresaron el 3/12/2001. Esa noche se quedó Jordi conmigo. TenÃamos los dos mucho miedo. Él no me lo decÃa pero yo lo sabÃa. Fue una noche larga. Pensé mucho en mi hija y en mi marido y le pedà a mi papa José ?Papa no me dejes, ayúdame desde donde estés. Dame fuerza para salir de esto?. Ese fue mi primer pensamiento cuando abrà los ojos después de la operación. No sabÃamos los resultados, pero sentà dentro de mà una fuerza muy grande: muchas ganas de luchar y de vivir. Fuera lo que fuera yo lucharÃa. El 7/12/2001, casualidad de la vida era nuestro aniversario de boda, me dieron los resultados: los otros ganglios estaban bien. No me tenÃan que dar quimioterapia sólo radioterapia y cinco años de tratamiento de pastillas. Jordi y yo nos abrazamos y lloramos de felicidad, Bárbara no estaba en esos momentos pero la llamamos enseguida para compartir la alegrÃa. Cada dÃa venÃan a curarme y después salÃamos a dar un paseo con mi bolsa de drenaje. Hice una vida normal, celebré mi cumpleaños y las Navidades como todos los años con familia. A principios de Enero 2002 tuve mi primera visita en el Hospital de Bellvitge. El médico que me visitó me dijo ?Señora ha tenido un ángel de la guardia. Su cáncer no se hubiera visto hasta dentro de cinco años con las mamografÃas?. Me explicó que tendrÃa que hacer unas 30 sesiones de radioterapia, que no me harÃa daño, sólo que la piel del pecho se me podrÃa quemar un poco pero con una buena crema se me curarÃa y asà fue. El primer dÃa fui con Jordi pensando que me marearÃa, pero no me paso nada. Yo no sé si fue la fuerza que sentÃa por estar bien o las ganas de vivir, fui sola durante las 29 sesiones. La sorpresa fue que a los dos años tuve que pasar otra vez por el quirófano. Me habÃa salido otro bulto lo pase otra vez muy mal hasta que me dieron el resultado: era bueno. Cada año paso muchos nervios cada vez que tengo que hacerme las pruebas pero doy las gracias a todos los que estuvieron a mi lado y a los que vinieron después, como mi nieta Júlia, que me dan la fuerza para seguir luchando. Esta enfermedad me ha hecho comprender que soy una persona valiente. GRACIAS
