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Barbara

Dicen que la mente es inteligente y los malos recuerdos se borran. Tengo pocos recuerdos de esa etapa y sólo pequeños flashes vienen a mi mente. Recuerdo cuando recibí la noticia, mi padre trabaja en un hospital y el diagnóstico lo sabía antes de que a mi madre le dieran la noticia, y lo compartió conmigo para ver como reaccionaba ?La mama té càncer de pit? me dijo. Primero se me puso un nudo en la garganta, no sabía cómo reaccionar, ni qué hacer, no me lo creía, no podía ser, no era justo, tenía miedo de perderla. Pero luego pensé que si era así lo que quería era estar con mi madre, disfrutar de todos los momentos con ella al máximo. Nunca piensas que le pueda pasar a alguien a quien quieres tanto y que te ha dado la vida. En esa época acababa de irme de casa, así que intentaba pasar con ella que todos los momentos que tenía. Los mediodías me estiraba en el sofá cama del hospital y sólo le daba la mano hasta que ella se quedaba dormida. Cada día la llamaba unas 4 o 5 veces al día para ver cómo estaba. Sabía que mi madre me necesitaba y yo a ella. Ahora me doy cuenta de lo importante que es una madre para un hijo y un hijo para una madre. Con el tiempo he madurado todo lo que ocurrió y me doy cuenta de que mi madre fue muy fuerte y valiente, que nos ayudó a todos a mirar las cosas sin miedo y a enfrentarnos al cáncer de mama, con su sonrisa, su fuerza y sus ganas de vivir.

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