Las llamadas bebidas energéticas iniciaron su aparición sobre la década de los años 80. Inicialmente estaban compuestas por agua, glucosa y sales minerales y destinadas a los deportistas para proporcionarles la hidratación y energía que requería su actividad. Posteriormente se fueron añadiendo a ellas otras sustancias que aumentaban la resistencia al esfuerzo físico y aumentaban el rendimiento deportivo.