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Cada vez eres más capaz de tomar decisiones por ti mismo. Pero aún estás formándote y no puedes iniciar una actividad laboral hasta cumplir los dieciséis años. Ahora bien, esto no impide que puedas empezar a aprender a ser independiente. La mayor parte de las personas tiene que pasar cuatro fases para ser independiente de forma madura.

Para un niño la dependencia es una realidad completamente normal. Pero para una adolescente es "demasiado", dependiente significa para él que "algo va mal", bien sea a nivel personal o en su entorno familiar, escolar o social. Cuando somos pequeños hay padres que limitan en exceso a sus hijos y también otros que exigen demasiado pronto la independencia. Los adolescentes inseguros y dubitativos necesitan mucho apoyo para dar los primeros pasos, aunque sean pequeños, hacia delante.
Es bueno ver a otros miembros de la familia solicitando u ofreciendo ayuda en los momentos críticos. Los padres tienen que aprovechar estas situaciones para explicar y transmitir que son necesidades normales. Hay momentos de dependencia que no tienen por qué impedir el desarrollo de tu independencia.
En esta etapa la mayor parte de los chicos y chicas alternáis los sentimientos de "no necesito ayuda de nadie" y el de "te necesito con desesperación". La frase "yo vivo mi propia vida" es fácil verla acompañada de "¿tengo los pantalones limpios?".
En esta etapa la convivencia con los adultos no siempre es fácil, aunque por suerte es un periodo de corta duración.
Los adultos también tienen momentos de contradependencia. Normalmente se producen cuando se les ofrece ayuda en problemas ante los que no se encuentran con la suficiente seguridad como para resolverlos.
En esta etapa los adolescentes no necesitáis ayuda, es frecuente que tampoco la solicitéis. Estáis orgullosos de vuestra independencia y así lo expresáis a "los cuatro vientos".
También puede ocurrir que, en momentos de crisis, en situaciones en que necesitáis ayuda, no la lleguéis a pedir, siendo demasiado orgullosos como para permitir que los demás conozcan vuestras necesidades.
Podéis, en este momento evolutivo, aprender de vuestros padres que pedir ayuda es bueno y totalmente necesario.
Esta es la dependencia madura, en la que aunque os sentís competentes, pensáis que es preferible compartir vuestras necesidades con los demás.
Es importante conocer la diferencia entre "no puedo arreglármelas sin ti" (dependencia) y "no quiero arreglármelas sin ti" (interdependencia).
Es una etapa que no todos los adolescentes alcanzáis, al dar un excesivo valor a vuestra independencia, pero en la que vuestra familia os puede ayudar, ofreciendo un modelo educativo que os demuestre que es maduro hacerlo.
Vuestros padres tienen, con gran frecuencia, los sentimientos mezclados en relación a vuestra independencia. A veces anhelan y piden que os comportéis como adultos y en otras ocasiones no les gusta pensar que están perdiendo a "sus niñas" (por algo a veces os siguen llamando "niñas", aunque ya sois adolescentes).

Al transformaros en personas autónomas, vuestra independencia os permite cambiar en cuatro sectores principales:

  • Os volvéis menos dependientes de la aprobación de los demás.
  • Sois más capaces de funcionar solas.
  • Sois cada vez más capaces de iniciar vuestros planes y resolver los conflictos.
  • Sois más capaces de mantener un equilibrio entre vuestras necesidades y las necesidades de los demás.

Como veis, ser independiente es algo más que hacer "lo que os da la gana". Ser independientes os permite ser autónomos, con lo que seréis respetados por vuestros criterios y decisiones.
Piensa que no sólo debes tener en cuenta tu edad. Antes de tomar una decisión tan importante, plantéaselo abiertamente a tu familia. Tú no tienes que pensar sólo en "escapar". Tienes problemas que no acabas de resolver y te planteas una salida rápida a tus dificultades. Sería bueno que exploraras más tus posibilidades, ya que hay otras muchas. No hagas una huida hacia delante y te replantéate tu decisión.
Tienes que tener claro que la independencia no se da, se tiene, se consigue con la propia madurez. Independencia no quiere decir en educación "dejar hacer". Tu libertad no te la dan tus padres, la libertad se consigue a medida que se va ganado madurez (esfuerzo, responsabilidad, voluntad, etc). Demuéstrale a tu madre que eres lo suficientemente madura como para poder hacer lo que pides.
No eres una chica conformista, eres una chica dependiente. Quizás en otros aspectos eres independiente, pero en el terreno social no. Tus miedos no te ayudan. El primer paso es tener confianza en uno mismo, para poco a poco ir perdiendo el miedo a opinar y aprender a decir que no.
Tú lo has dicho, enfadarte es peor. No te enfades, habla. Los padres pueden pasar por la etapa de "nido vacío", o la sensación de quedarse solos porque sus hijas no les necesitan. Habla con tus padres.
El problema no es tu madre. Piensa si ha podido ocurrir algo, si tu madre sabe algo tuyo, si has hecho algo equivocado y se lo han dicho, etc. La solución no es ir a vivir con tu padre. La solución es enfrentarte al conflicto, al problema. ¿Por qué no intentas resolverlo hablando sinceramente con tu madre? Al fin y al cabo, no lo olvides, no creo que tu madre busque coartar tu independencia, sino ayudarte. Quizás, eso sí, la ayuda es equivocada. ¿Por qué no buscáis conjuntamente otras soluciones?
Tienes una edad en la que necesitas relacionarte socialmente. En este momento, la relación social es quizás más importante incluso que la relación de pareja. Sin ninguna duda, cuida a tus amigos y amigas. Tu pareja debe entender que tu relación social forma parte de ti, con lo que debe aceptarla y hacer un esfuerzo para integrarla.
Puedes estar convencida de que no todas las chicas de doce años hacen lo mismo que tus amigas. No solo porque todos sus padres acepten lo que hacen, sino porque quizás más de uno de ellos ni lo sabe.