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Las llamadas bebidas energéticas iniciaron su aparición sobre la década de los años 80. Inicialmente estaban compuestas por agua, glucosa y sales minerales y destinadas a los deportistas para proporcionarles la hidratación y energía que requería su actividad. Posteriormente se fueron añadiendo a ellas otras sustancias que aumentaban la resistencia al esfuerzo físico y aumentaban el rendimiento deportivo.

¿Todas las llamadas bebidas energéticas son iguales?
Tal como hemos comentado, hay que distinguir entre las bebidas energéticas que proporcionan la energía, el agua y las sales minerales que se consumen durante el esfuerzo físico y las bebidas estimulantes o euforizantes que en realidad enmascaran la fatiga física y psíquica disminuyendo su percepción, sometiendo al cuerpo y al sistema nervioso a un trabajo superior al tolerable. Recordad no confundir las bebidas energizantes para los deportistas con las bebidas estimulantes que no tienen nada que ver con el deporte.
¿Qué tipos de bebidas son las recomendadas para hacer deporte?
Las bebidas más indicadas son las llamadas bebidas isotónicas (quiere decir que tienen una osmolaridad similar a los líquidos del organismo), cuya función es mejorar la absorción de agua y suplementar las pérdidas de sales minerales (Sodio, potasio, cloruros y bicarbonato) y azucares (glucosa) que se producen durante el ejercicio físico. Algunas de estas bebidas llevan a veces otras sustancias añadidas o vitaminas que en realidad no tienen ningún efecto sobre la absorción de agua ni relación científicamente demostrada con el ejercicio físico. Estas bebidas contienen habitualmente saborizantes y conservantes. No todas las bebidas del mercado se ajustan a las recomendaciones internacionales en cuanto a las proporciones de glucosa y sales minerales idóneas que han de contener.
¿Qué efectos secundarios tiene el tomar bebidas estimulantes?
Las bebidas estimulantes o euforizantes, mal llamadas bebidas energéticas, contienen sustancias psicoestimulantes (enumeradas al principio) que disminuyen la sensación y la percepción de fatiga física y mental por parte de quien las toma. Sin embargo, el organismo realiza exactamente el mismo esfuerzo físico y mental, pero al disminuir la percepción que de éste se tiene puede someterse al organismo a esfuerzos superiores a los tolerables por cada individuo. Algunas de estas sustancias se encuentran en algunas bebidas en dosis excesivas. Entre los efectos secundarios más habituales de estas bebidas estimulantes se encuentra el insomnio, el nerviosismo, el aumento de la presión sanguínea, las palpitaciones y taquicardia, los mareos, la incoordinación motora y la sensación de ansiedad e inquietud. A estos efectos se han de añadir la fatiga intensa tanto física como psíquica que aparece una vez pasado el efecto estimulante de la bebida.
¿Los efectos secundarios se manifiestan siempre en todas las personas por igual?
Los efectos secundarios y su intensidad obviamente dependen de la cantidad de bebida estimulante ingerida y de la tolerancia individual de cada persona. Estas bebidas están contraindicadas en niños, embarazadas, pacientes diabéticos, hipertensos y con alteraciones cardíacas. Los efectos secundarios pueden aumentar en frecuencia e intensidad en combinación con algunos medicamentos y con drogas. En general son bebidas que aportan pocos o nulos beneficios al organismo y pueden producir muchos problemas por lo que su consumo abusivo no es recomendable.
¿Qué efectos se producen al mezclarlas con alcohol?
El efecto que se produce al abusar de las mezclas de bebidas estimulantes con alcohol es altamente nocivo, ya que con su poder estimulante se neutralizan en parte y temporalmente los efectos depresores del alcohol, produciéndose una disminución de la sensación de embriaguez, lo que lleva muchas veces a consumir cantidades de alcohol muy superiores a las que el organismo está preparado para asumir y metabolizar en condiciones normales, pudiéndose producir lesiones hepáticas y cerebrales a veces irreversibles. El individuo que abusa de la ingesta de los combinados de alcohol y bebidas estimulantes puede no ser consciente de su estado etílico y, por ello, creerse apto para realizar tareas para las que no está preparado, como la conducción de vehículos, el manejo de maquinarias o actividades de riesgo. El alcohol también potencia la acción diurética de la cafeína, habiéndose reportado casos de deshidratación intensa con estos combinados.
¿Crean hábito las bebidas energéticas?
Las bebidas energéticas propiamente dichas y las bebidas isotónicas indicadas para deportistas no producen hábito alguno. Las bebidas estimulantes y euforizantes producen la dependencia psíquica propia de cualquier sustancia estimulante, lo que incita a consumirlas con frecuencia para experimentar de nuevo y revivir las sensaciones que éstas proporcionan.
¿Pueden dar positivos los controles antidoping con las bebidas energéticas?
Las bebidas isotónicas no contienen sustancias que puedan dar positivos en los controles antidoping. Ocasionalmente algunas bebidas estimulantes han dado positivos en algunos deportistas, ya que existen muchas de estas bebidas en el mercado y algunas tienen sustancias y extractos vegetales que pueden contener sustancias que positivicen dichos controles.