Cuanto más variada es una dieta más rica es desde un punto de vista nutricional. Es decir, cuantos más alimentos distintos estén presentes en nuestra alimentación cotidiana, mejor nutridos estaremos.
Hacer un mínimo de tres comidas al día (desayuno, comida y cena) y a ser posible tomar algo a media mañana y merendar.
Tomar a diario fruta y verdura.
Acompañar las comidas con pan.
Escoger la leche y los derivados lácteos bajos en grasas.
Tomar legumbres, pasta y arroz 1 vez a la semana.
Tomar pescado un mínimo de 2-3 veces a la semana.
Tomar huevos 2 veces a la semana.
Tomar dulces, bollería y helados sólo de vez en cuando, en días o fiestas señaladas.
Tomar alrededor de 1-2 litros de agua al día, en función de la edad, actividad física, época del año...
No abusar de salsas, frituras, rebozados y escoger mayoritariamente cocciones sencillas.
No hay que olvidar que una dieta equilibrada debería encuadrarse con un estilo de vida saludable donde, además de comer bien, se debe contemplar la necesidad de llevar una vida activa (haciendo deporte o simplemente andando alrededor de 30 minutos al día), dormir unas 7-8 horas al día y adquirir todos aquellos hábitos de vida saludables como por ejemplo dejar de fumar.
Es necesario adquirir la costumbre de desayunar. Podría ayudar a ello fraccionar el desayuno en dos veces y tomar un café con leche o un zumo antes de salir de casa y un bocadillo a media mañana.
Ambas opciones son correctas, el pan no deja de ser un cereal también. No obstante, es mejor preparar el bocadillo con embutidos que no sean grasos (evitar sobrasada, beicon...)
De niños, a casi todos nos ha costado tomar legumbres. Es habitual que a los niños hasta los 7 años les cueste tomar lentejas o garbanzos, aunque no por ello no se las tengamos que dar. El gusto se educa, de manera que una buena manera es mezclar las legumbres con otro alimento que sea del agrado del niño, como arroz y 1 vez a la semana ir dándole a probar, hasta que poco a poco las vaya aceptando.
Es suficiente con tomar 2-3 piezas de fruta al día, aunque si se toman más mejor. Las personas que estén siguiendo una dieta hipocalórica, sean diabéticos o que por cualquier circunstancia tengan reducida la fruta, esta cantidad sería suficiente
No hay que confundir el ser vegetariano con dejar de comer carne y nada más. No tomar carne no quiere decir ser vegetariano. Ser vegetariano es algo muy distinto, implica todo un planteamiento de vida y alimentación. Se puede vivir perfectamente sin tomar carne, siempre y cuando se tomen otros alimentos que nos suplan los nutrientes que nos aporta la carne. Si se quiere prescindir de la carne, se deberá incrementar entre otros consumo de pescado, huevos, legumbres, cereales integrales.
El pan no tiene porqué suprimirse, al contrario, es recomendable tomarlo para acompañar las comidas. Con mesura (1 rebanada con las comidas) incluso puede tomarse en dietas de adelgazamiento donde haya una moderada restricción calórica. En caso de que se requiera una restricción calórica más importante, el especialista indicará cuál es el consumo más adecuado en cada caso.