¿Cómo realizar los ejercicios Kegel?
Los ejercicios de Kegel ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico y se pueden realizar en diferentes posiciones. Una de las formas es sentada con las lumbares tocando el respaldo y las manos apoyadas en los muslos, aunque también puede realizarse de pie y tumbada boca arriba con la espalda en el suelo.
Focalización: los músculos a trabajar son los mismos que utilizas para detener el flujo de orina a mitad de camino. Esa es la sensación que debes reproducir al contraer.
¿Cómo hacer los ejercicios? Contrae los músculos del suelo pélvico y mantén la contracción durante 5 segundos. Relaja completamente durante otros 5 segundos. Repite este ciclo 10 veces seguidas. Realiza este ejercicio 3 veces al día. La evidencia muestra que los programas eficaces requieren 8–12 semanas de entrenamiento guiado, progresión de cargas y seguimiento profesional.
Terapias regenerativas: una alternativa a la cirugía
Terapias regenerativas: una alternativa a la cirugía
En los últimos años han surgido tratamientos mínimamente invasivos que buscan mejorar los síntomas de la incontinencia urinaria sin necesidad de recurrir directamente a la cirugía. Estas terapias, conocidas como terapias regenerativas, emplean tecnologías que actúan sobre los tejidos del suelo pélvico para mejorar su firmeza, vascularización y capacidad de sostén de la uretra.
Aunque no sustituyen a los tratamientos estándar y su eficacia es variable según el tipo de incontinencia y los estudios disponibles, pueden ser una opción complementaria para mujeres seleccionadas, sobre todo aquellas con síntomas leves o moderados.
1. Láser vaginal (CO₂ o Er:YAG)
El láser vaginal genera un calentamiento controlado de la mucosa vaginal. Este estímulo térmico induce la formación de nuevo colágeno y favorece una mayor firmeza del tejido que sostiene la uretra.
Lo que se sabe hasta ahora según la evidencia (UpToDate):
- Los estudios iniciales, de tipo observacional, mostraron mejoría en algunas mujeres con incontinencia de esfuerzo leve.
- Sin embargo, los ensayos clínicos controlados (los de mayor valor científico) muestran resultados muy variables y, en muchos casos, similares al placebo.
- No existe evidencia suficiente para recomendar el láser como tratamiento estándar de la incontinencia urinaria.
- Las sociedades científicas —incluido el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG)— indican que no debe considerarse un tratamiento de primera línea porque faltan estudios grandes, independientes y con seguimiento a largo plazo.
2. Radiofrecuencia vaginal
La radiofrecuencia aplica calor profundo de forma controlada sobre el tejido vaginal y periuretral. Este calor estimula la producción de colágeno y mejora la tensión del tejido, con un objetivo similar al del láser, pero utilizando energía electromagnética en lugar de luz.
Según la evidencia clínica disponible:
- La radiofrecuencia también ha mostrado resultados prometedores en estudios pequeños.
- Igual que con el láser, la evidencia es limitada, con pocos estudios comparativos y con seguimiento corto.
- No permite afirmar con seguridad que mejore la incontinencia de manera estable o comparable a los tratamientos convencionales.
Su principal ventaja es que es indolora y no requiere recuperación, pero no puede considerarse un tratamiento definitivo.
Conclusión práctica
Las terapias regenerativas (láser y radiofrecuencia):
- No reemplazan a los tratamientos con evidencia robusta (ejercicios de suelo pélvico, fisioterapia especializada, entrenamiento vesical, estrógenos tópicos, farmacología o cirugía).
- Pueden utilizarse como complemento en mujeres seleccionadas con síntomas leves o moderados que no desean cirugía.
- Requieren valoración médica individualizada para garantizar su correcta indicación y evitar expectativas irreales.
- Su uso debe basarse en una conversación detallada sobre sus beneficios potenciales, limitaciones y evidencia científica disponible, que por el momento es limitada.
Los tratamientos con evidencia sólida siguen siendo: fisioterapia especializada, ejercicios supervisados, entrenamiento vesical, estrógenos vaginales (si procede), farmacoterapia en urgencia y cirugía en casos seleccionados.
Las terapias regenerativas pueden considerarse complementarias, siempre tras valoración profesional.
Con constancia, es habitual comenzar a notar resultados tras unas 6 a 12 semanas. En la mayoría de los casos, se observa una mejora significativa del control urinario tras varios meses de práctica regular.