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¿Qué causa la incontinencia durante el embarazo?

los mecanismos biológicos no están completamente determinados; se describe que embarazo y parto pueden contribuir a lesión del suelo pélvico por compresión, estiramiento o desgarro de nervio, músculo y tejido conectivo.[1] Durante el embarazo, la incontinencia urinaria se reporta en un rango amplio (7–60%) y la prevalencia/severidad tienden a aumentar a lo largo de la gestación.[1] En mujeres que debutan durante el embarazo, el pronóstico suele ser favorable: ~70% presentan resolución espontánea en el posparto; dentro de los 12 meses posparto la prevalencia desciende a ~11–23%, y si persiste, la severidad suele disminuir durante el primer año.[1]

Durante el parto, la vagina se estira haciendo posible el mismo. Al estirarse, los músculos del suelo pélvico también lo hacen, lo que puede debilitarlo y afectar al control de la vejiga. Incluso antes del parto, el embarazo por sí mismo ya produce presión mecánica que pueden causar pérdidas. el embarazo puede agravar estos síntomas. La incontinencia es más frecuente durante el embarazo que antes, que muchas mujeres debutan en ese periodo y que embarazo/parto contribuyen por mecanismos de lesión del suelo pélvico; no detalla el papel de “cambios hormonales” ni el concepto de “vejiga sensible” en estos términos.Algunos factores que contribuyen al riesgo de incontinencia urinaria relacionada con el embarazo son:

  • Dar a luz a un bebé grande. el peso al nacer elevado se asocia a mayor riesgo de denervación/daño del nervio pudendo; la evidencia sobre asociación con incontinencia es heterogénea según estudios). [1]
  • En la fuente aportada se especifica “segunda fase (expulsivo) prolongada” como factor asociado a denervación/daño del nervio pudendo. [1]
  • En la fuente aportada, el parto vaginal (vs cesárea) se asocia a mayor frecuencia de trastornos del suelo pélvico, especialmente incontinencia urinaria de esfuerzo y prolapso; y el parto instrumentado con fórceps incrementa más el riesgo. [1]
  • En la fuente aportada, lo que se respalda de forma explícita es: parto vaginal instrumentado (especialmente fórceps) y expulsivo prolongado como factores asociados a mayor riesgo/lesión del suelo pélvico; no se describen en ese apartado “partos muy rápidos o muy lentos”, “embarazos múltiples” ni “estreñimiento persistente” como factores de riesgo. [1]

También aumentan el riesgo los partos instrumentados (fórceps), los desgarros perineales, los partos muy rápidos o muy lentos, los embarazos múltiples y el estreñimiento persistente durante la gestación.

¿Te han hecho una cesárea? En el embarazo, llevas a tu bebé durante nueve meses lo que supone un esfuerzo para tus músculos del suelo pélvico, esto según los expertos puede causar incontinencia urinaria. Esta la cesárea no previene completamente los trastornos del suelo pélvico.[1] es la razón por la que, tanto si das a luz por cesárea como por parto vaginal, es recomendable que en el posparto acudas a valorar tu suelo pélvico con una fisioterapeuta para poder recuperar adecuadamente la fuerza y el tono de tu musculatura abdominal y pélvica.

Si los músculos del suelo pélvico están debilitados, es posible que tengas pérdidas de orina al toser, estornudar, levantar objetos, reírte o hacer ejercicio, y puedes sentir la necesidad urgente de orinar con más frecuencia. Otro síntoma habitual es tener que levantarte por la noche para ir al baño o tener pérdidas de orina mientras duermes. Estos síntomas suelen mejorar en las primeras semanas o meses, pero entre un 20% y un 30% de mujeres puede mantener síntomas si no recibe orientación profesional.

En la fuente aportada: si la incontinencia comenzó durante el embarazo, ~70% resuelve espontáneamente en el posparto; y dentro de los 12 meses posparto la prevalencia desciende a ~11–23%; si persiste, la severidad suele disminuir durante el primer año. [1]

Si experimentas pérdidas, lo más probable es que se trate de incontinencia de esfuerzo, lo que significa que se desencadena por la risa, la tos, los estornudos o, básicamente, cualquier cosa que provoque una ligera tensión en la vejiga.

La incontinencia durante el embarazo es especialmente problemática para las mujeres cuyo trabajo les exige asistir a muchas reuniones y viajes de negocios o que no pueden ausentarse de su lugar de trabajo para ir al baño con tanta frecuencia. Es muy desconcertante querer sentirte bien y estar activa, y ver como tu necesidad de ir al baño frecuentemente te lo impide. Lo mejor es valorar tu suelo pélvico con una fisioterapeuta especializada quien te orientará sobre los ejercicios que has de realizar para entrenar tu musculatura abdominal y pélvica y así ganar control sobre tu vejiga. Además, puedes llevar siempre contigo algunos productos para la incontinencia en caso de que te encuentres con alguna situación en la que no puedas llegar al baño rápidamente.

El control de la vejiga suele mejorar en los primeros seis meses después del parto, a medida que el cuerpo se recupera. Hacer ejercicios de suelo pélvico de manera regular te ayudarán a recuperar la fuerza y el control de los músculos del suelo pélvico. Además, recuerda que cualquier movimiento de empuje o presión que realices hacia abajo, debilitará aún más los músculos del suelo pélvico en las primeras semanas después del parto. Puedes proteger tus músculos con estos consejos:

  • Contrae y eleva los músculos del suelo pélvico antes de estornudar, toser, sonarte la nariz o levantar un objeto
  • No levantes nada muy pesado.
  • No empujes ni hagas esfuerzo al defecar.
  • Evita las actividades que hacen que ejercen presión sobre la zona del suelo pélvico.

Si el control de la vejiga no mejora después de seis meses, lo mejor es hablar con tu médico. Puede ayudarte a encontrar otras opciones de tratamiento o investigar las posibles causas de tu incontinencia urinaria: según la causa, existen múltiples opciones como fisioterapia especializada, entrenamiento guiado, cambios de hábitos y tratamientos médicos.